Socialización rica
Aprender es un logro individual que ocurre como consecuencia de una actividad social. Es decir, la socialización es una actividad que se encuentra necesariamente en la base del aprendizaje.
La socialización rica supone la puesta en funcionamiento de estrategias didácticas que promueven la participación del alumnado en una comunidad de aprendizaje. Para ello se proponen tres “movimientos”:
promover estos tres movimientos es una garantía para enriquecer el aprendizaje de nuestros estudiantes y una oportunidad para recoger datos e información para la evaluación de su aprendizaje.
La primera estrategia didáctica para promover la socialización rica es el aprendizaje cooperativo (AC).
Este AC se define como el trabajo en grupo que se estructura cuidadosamente para que todos los estudiantes interactúen, intercambien información y puedan ser evaluados de forma individual por su trabajo. No es simplemente trabajo en grupo: en el AC cada uno es responsable del aprendizaje del otro así como del propio (principio de la interdependencia positiva). Es importante, por ello, que el docente sea responsable del diseño de tareas que estén bajo el paraguas del AC, hasta tal punto que el éxito de esta estrategia está vinculada a la competencia profesional de este para:
- Adecuar el tamaño de los grupos al conocimiento que tenga de las habilidades que tengan quienes lo formen
- Escoger las tareas adecuadas, incluido el material complementario, que favorezca el desarrollo del trabajo en grupo, de tal forma que se conozca de antemano qué se espera del trabajo en grupo. cuál debe ser el resultado del mismo, con qué recursos cuentan, cómo van a ser evaluados
- Designar a cada miembro del grupo las funciones o los roles que correspondan en función del conocimiento que tenga de sus competencias.
Se puede resumir esto último asumiendo que, no es la capacidad del estudiante de trabajar o no en grupo lo que hace que el aprendizaje cooperativo tenga éxito, sino la capacidad profesional del docente para controlar factores como el tamaño del grupo, la distribución de roles o la distribución de funciones, o el diseño de tareas la que hace que el AC tenga éxito o no.
Estos son los principios organizativos del AC, según Johnson & Johnson (2002):
Añadidas a estos principios, o como antesala de ellos, existen unas premisas que dan sentido al proceso de evaluación del AC.
- El aprendizaje se produce en grupo, pero la evaluación de los aprendizajes debe ser individual
- Es importante evaluar el proceso de trabajo en los grupos, si no recogemos información y damos feedback sobre este trabajo, podemos provocar un mal funcionamiento de los mismos o incluso una ruptura de los grupoa
- El uso de los grupos de estudiantes nos va a ayudar en procesos de la evaluación, como puede ser la coevaluación
Lo importante es centrar la evaluación en el individuo aunque trabajemos de manera cooperativa en el aula. Aunque esto no implica que se abandone la evaluación cooperativa,
Como en toda estrategia, en el AC también se pueden cometer errores que habría que tender a evitar.
Nota: Estas infografías han sido tomadas del material didáctico del MOOC "La Evaluación de la FP"