Enseñanza y evaluación
En el proceso evaluador han de darse tres pasos:
- Identificar resultados de aprendizaje deseados
- Determinar evidencias de aprendizaje aceptables
- Planificar experiencias de aprendizaje efectivas
El diseño del proceso evaluador debe permitir tomar datos en cualquier momento del desarrollo de la actividad formativa. Ello implica la posibilidad de, a partir de estos datos, crear nuevas actividades de aprendizaje —que conllevarán, a su vez, nuevas acciones de evaluación—. Con lo que se convierte en un proceso en el que, finalmente, se "confunden" aprendizaje-evaluación
Existe un componente pedagógico y otro social en la finalidad de la evaluación. El primero de ellos nos lleva a mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje; el segundo permite evaluar los logros obtenidos por el alumnado.
La enseñanza no se limita únicamente a la transmisión de conocimientos. El papel del/la docente es el de crear espacios, condiciones en las que el alumnado sea protagonista y aquél/la se comporte como facilitar del aprendizaje.
Esto es así, también, porque las características del estudiante también se verán —si no lo ha hecho ya— modificadas en el futuro. Para Tom Vander, serían estas:
- Aprendiz social: capaz de pasar el yo al nosotros
- Aprendiz autodirigido: capaz de manejarse de forma autónoma
- Aprendiz basado en la indagación: sentirse capaz de afrontar lo desconocido
Recordemos, nuevamente y desde el punto de vista de la evaluación, cómo debería ser la dinámica de los estudiantes ante este nuevo paradigma.
Nota: Esta infografía ha sido tomada del material didáctico del MOOC "La Evaluación de la FP"