Evaluar y calificar

¿Evaluar es poner notas? Sí. ¿Evaluar es solo poner notas? No. 

Evaluar es acompañar, planificar, guiar, ayudar, proponer, decidir, hacer, intervenir, modificar, intercambiar, opinar, demostrar, preguntar, reflexionar, …, y, también, calificar.

Evaluar es aprender. 

Si damos por buena esta última afirmación, que debe funcionar como objetivo común, las decisiones deberán ser tomadas a veces por los docentes, a veces por el alumnado y en ocasiones de manera individual, otras en equipo. A veces, estas decisiones, estarán relacionadas con identificar conocimientos previos, aciertos, dificultades, errores, buenas prácticas. Otras veces, estas decisiones, irán orientadas a valorar o calificar el resultado, identificando y acreditando diferentes niveles de consecución.


Nuestro sistema de evaluación condicionará por completo el proceso de aprendizaje del alumnado. Poner el foco atención en la calificación, centrará su interés y motivación en la nota, obviando aspectos tan importantes como los mencionados anteriormente. Sin embargo, una evaluación que pretenda descubrir los objetivos de aprendizaje, que sea útil para reflexionar sobre el proceso propio o para identificar las dificultades de cada persona del equipo transforma el día a día en el aula, convirtiéndolo en un proceso de aprendizaje adaptado a la realidad de cada persona.

El sistema de evaluación debe incluir, sin lugar a duda, los tres elementos que componen la evaluación. Sin olvidarnos de ninguno: diseñar un proceso que incluya de manera clara y diferenciada la evaluación formativa, la formadora y la calificadora. Y, a veces, ocupan momentos diferentes o se solapan.

En realidad, la calificación forma parte de evaluar. Para llevar a cabo una evaluación justa y ajustada a las demandas futuras de ciertas competencias, se tiene como referencia los resultados de aprendizaje recogidas en los reales decretos de cada ciclo formativo.

Gracias al ciclo de evaluación basado en evidencias (resultados de aprendizaje) se dispone de más momentos de evaluación, basados en una extensa variedad de instrumentos, más precisos y por ende generadores de información mucho más valiosa. ¿Cómo se maneja toda esta información y se convierte en una nota? Las rúbricas por resultado de aprendizaje y las tablas cruzadas son el secreto.

El instrumento básico para llegar a una calificación teniendo en cuenta lo anterior sería la tabla cruzada de evidencias x resultados de aprendizaje, que tiene los siguientes elementos:
  1. Evaluación de cada evidencia.
  2. Peso de cada Resultado de aprendizaje dentro de cada evidencia.
  3. Calificación de los Resultados de Aprendizaje conectados a cada evidencia.
  4. Peso de cada RA dentro de la competencia valorada.
  5. Calificación de la competencia, generada a partir de la calificación de los Resultados de Aprendizaje.
  6. Calificación del módulo o módulos profesionales generada gracias a la calificación de cada Resultado de Aprendizaje.


Nota: Estas infografías han sido tomadas del material didáctico del MOOC "La Evaluación de la FP"